domingo, 15 de febrero de 2015

Cuando los Beatles dominaban la Tierra.

Fuente: libertaddigital.com por Felipe Couselo
"I Want to Hold Your Hand" puede considerarse, en muchos aspectos, la canción más representativa de
The Beatles en su primera etapa. Una composición aparentemente simple, regada con muchos de los elementos decisivos en la trayectoria de la banda de Liverpool: el ritmo irresistible, las voces de Lennon y McCartney en perfecta armonía y sin un vocalista principal, la melodía pegadiza e irresistible… vamos, la esencia del talento compositivo de dos jóvenes privilegiados, con una facilidad pasmosa para escribir singles de éxito. Menos de dos minutos y medio de canción y la fórmula de la perfección pop-rock. Un esfuerzo que además aportaba una novedad para los artistas: significaría su primer número 1 en las listas de Estados Unidos.

A finales de 1963, The Beatles habían cosechado ya unos resultados más que respetables en el mercado británico. Canciones como "Please, Please Me", "From Me To You" o "She Loves You" habían alcanzado la cima en las listas nacionales, y la banda saboreaba ya los primeros días del éxito más absoluto entre la juventud de las islas. Aunque lo cierto es que, por aquellos días, su difusión en el mercado norteamericano era más bien escasa. Sin el respaldo de una red de distribución de grandes dimensiones, los lanzamientos de la banda en Estados Unidos no habían logrado ningún resultado destacable al otro lado del Atlántico. Pero todo cambió con "I Want To Hold Your Hand". En noviembre de 1963, el single salía a la venta en Gran Bretaña, destrozando -como ya empezaba a ser habitual- las listas de ventas en cuestión de horas.


La fama de la banda, que había actuado incluso ante la familia real británica, había logrado cierta repercusión fuera de sus fronteras, y su manager Brian Epstein firmaba un acuerdo para actuar en territorio americano el febrero siguiente. La gira de presentación incluía un par de actuaciones en televisión, por las que The Beatles cobrarían en base a su cota de popularidad en las listas (es decir, más bien poco, si lo comparamos con otros artistas nacionales de la época). Lo que sucedió fue que, mientras tanto, la composición de la que hablamos fue ganando posiciones a una velocidad pasmosa, llegando al número 1 a finales de enero de 1964. Un triunfo que ninguna banda británica había logrado en más de un año: los últimos en conseguirlo habían sido The Tornados (banda en la que figuraba el padre de Matthew Bellamy, líder de Muse) con su canción "Telstar".

Detrás de todo aquello estaba la mano de Epstein y sus intentos por conseguir una tirada promocional del disco mucho mayor que en el pasado, y también el empeño de algunos locutores radiofónicos como Carroll James, que respaldaron con firmeza la nueva canción en sus emisoras. Más de un cuarto de millón de copias del single se vendieron en pocos días, y se empezó a gestar el fenómeno de la Beatlemania a nivel global. Por cierto, la Cara B del disco para ese mercado, "I Saw Her Standing There", también demostraba la fuerza de los Cuatro de Liverpool. En la primera quincena de febrero, los Beatles actuaban dos veces en El Show de Ed Sullivan, el espacio musical más célebre de la televisión nacional estadounidense, y su actuación lo cambiaba todo para la banda, para la música británica, y para la música contemporánea en general. Los millones de espectadores que vieron el show, quedaron contagiados por aquella fiebre imparable, y tanto el público en general como artistas de la talla de Bob Dylan mostraron su respeto y admiración hacia aquellos jóvenes de flequillo y traje. Muchos futuros músicos de éxito en Estados Unidos admiten que sintieron la llamada hacia aquella profesión a raíz de ver a The Beatles actuando en la pequeña pantalla.

"I Want To Hold Your Hand" lograría vender más de doce millones de copias en USA, y significó además en inicio de la llamada British Invasion, el desembarco de formaciones británicas en el mercado americano para copar las primeras posiciones de las listas de forma habitual durante los sesenta. Algunos ejemplos de ello lo encontraríamos en The Kinks, The Who, Dave Clark Five o los Rolling Stones, que mandaron en el continente americano en no pocas ocasiones. Los Beatles ocuparían esa posición diecinueve veces más. A finales de febrero del 64, los Fab Four apuntalaban su reinado en la tierra, y comenzaban a cambiar el devenir de la música y de la cultura del siglo XX para siempre.