La
existencia de los pilotos de Fórmula 1 va por raíles en lo relativo a
la comunicación. Conductos que dirigen sus expresiones públicas, jefes
de prensa que canalizan sus apariciones y sofocan cualquier atisbo de
polémica, vidas paralelas que alimentan lo políticamente correcto... Los
pilotos adoran el riesgo y les encanta exhibirse como tipos únicos
comprometidos con la aventura y el peligro. A pocos les interesan los libros, la historia o el placer del conocimiento.
Hace tiempo que Adrian Sutil fue
considerado