domingo, 26 de abril de 2015

Así es el Aston Martin en el que nació ‘Hey Jude’.

Fuente: cnnexpansion.com por Peter Valdés-Dapena
Un día de 1968, Paul McCartney iba conduciendo su Aston Martin DB6 para visitar a Julian, hijo de John Lennon, cuando le vino a la mente la
idea de una canción. El tablero del coche tenía instalada una grabadora para momentos como ese, así que la encendió y comenzó a grabar.

Esa fue la primera grabación de la canción que se convirtió en "Hey, Jude". Y ese Aston Martin todavía circula, y la automotriz me dejó llevarlo a pasear.

El sedán verde, de casi 50 años, estaba en muy buena forma. El volante de suave madera  se sentía bien en mis manos. La palanca de cambios se deslizaba fácilmente. Afortunadamente, llevaba unos días en Inglaterra y para ese momento ya me había acostumbrado a conducir por el lado "equivocado" y a cambiar las velocidades con la mano izquierda.

El auto tenía originalmente un motor V6 de 4 litros y 282 caballos de fuerza y una transmisión de cinco velocidades. Aston Martin Works, el taller de restauración de la propia automotriz, modificó el motor de modo que ahora es de 4.2 litros y funciona con gasolina sin plomo. Lo llevé a la campiña inglesa, sonaba potente, aunque tosía un poco como cambiaba de velocidades demasiado pronto, pero pronto le agarré el ritmo.

Se le añadió dirección asistida eléctrica para que fuera más fácil estacionarlo. La dirección todavía se sentía dura pero relajada, justo como corresponde en un Aston Martin.

Al vehículo le faltaba una cosa: la histórica grabadora, que fue removida y guardada "para protegerla", dijo la gente de Aston Martin. En su lugar está la guantera que tenía originalmente cuando McCartney lo compró por 4,000 libras, una suma bastante grande para un coche en 1966.

Aston Martin Works compró el coche en una transacción privada en 2001 a través de la casa de subastas Bonhams & Brooks.

Hoy en día, un DB6 como este valdría unos 300,000 dólares, de acuerdo con la Guía de precios Hagerty para vehículos de colección. Pero dado que perteneció a McCartney, y por su relación con una de las canciones pop más conocidas del mundo, el valor de este Aston Martin podría ser mucho mayor. O no… otro Aston Martin también propiedad de McCartney, un DB5, se vendió en una subasta en 2012 por una cantidad considerablemente inferior a su valor teórico.

Uno nunca sabe, y con este DB6 en especial, nunca lo sabremos. Aston Martin no tiene ninguna intención de venderlo.