sábado, 28 de diciembre de 2013

John Lennon y la Banda del Sargento Conceptual.

Fuente: rockonline.com por Xavi Martínez

The Beatles “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”

¡Menudo tótem, el disco de La Banda del Sargento Pimienta! Piedra Roseta del long play como objeto de consumo (a partir de su publicación y desorbitado éxito, se asentaron las bases del
larga duración en detrimento del entrañable sencillo a 45 a rpm), este álbum está considerado por muchos como la primera obra de carácter conceptual de la Historia, a pesar de que, en realidad, no lo sea del todo… aunque algo de eso sí tenga, tampoco nos engañemos. Todo empezó cuando el creador de «Yesterday» escuchó por vez primera el celebérrimo Pet Sounds de los Beach Boys: la influencia de semejante obra fue tal en el Beatle que, durante un tiempo, su única obsesión fue crear algo que estuviera a la altura de lo concebido por Brian Wilson. Aparte del espectacular contenido sónico del álbum de la banda de los hermanos Wilson, había algo en él que lo hacía sonar compacto, cohesionado; como si todas las canciones tuvieran un nexo común. Daba la impresión de que cualquiera de las tonadas del susodicho disco no tuvieran razón de ser fuera del ámbito Pet Sounds.

Con esta premisa entre ceja y ceja el bueno de Macca propuso a Lennon, Harrison y Starr la creación de un álbum con un hilo conductor que aglutinara todas las composiciones, un trabajo uniforme y sin silencios, que contara una serie de historias o vivencias a través de las posibilidades que ofrecía la duración de un LP. Los encargados de narras esas historias serían los músicos de una banda imaginaria (la Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band), que irían presentando a sus también ficticios integrantes durante las diversas canciones, y en esas tonadas se cantaría sobre diversos valores o también vivencias personales de cada componente del combo. Finalmente, esta idea se redujo a las dos primeras composiciones que abren la obra: el rockero tema-título que da nombre al conjunto y «With a Little Help From My Friends», canción cantada por el jacarandoso Ringo (en la que es presentado como Billy Shears) mientras entona estrofas sobre las virtudes de la amistad. Aquí termina todo, aunque se pueden apreciar remanentes de la idea original en el reprise del tema título antes de la final y deliciosa «A Day In The Life», en las loas al amor universal en la plomiza «Within You, Without You» y las vivencias sobre el abandono del nido paterno en la frágil y preciosista «She’s Leaving Home». El resto de composiciones tiran por otros derroteros, pero eso no ha impedido que, por sufragio popular, se aclame a la banda del Sargento Pimienta como una obra temática en su fondo y formas.

Mucho ha ayudado también para la coronación conceptual del trabajo su icónica y conspicua cubierta, diseñada por el artista pop Peter Blake, una de las más afamadas y también imitadas/parodiadas del la historia de la música popular, donde los cuatro Beatles posan como la quimérica Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band, con sus nuevos mostachos y sus trajes de imaginería militar. ¡Y encima aparecen acompañados por ingente cantidad de célebres  amistades del ficticio cuarteto! Aleister Crowley, Edgar Allan Poe, Bob Dylan, Marlon Brando, Marilyn Monroe, Karl Marx, los famosísimos Beatles y un sinfín más que vale la pena descubrir escuchando la obra e indagando en la cubierta.  Como anécdota, decir que el siempre retorcido Lennon requería la presencia del Führer en la foto de familia… por razones obvias, se descartó la provocadora idea.

Obra referencial donde las haya. Por su importancia histórica, por su envoltorio, por sentar las bases del LP como vehículo de expresión total y, por supuesto, por la música contenida. Libres de las ataduras que suponía el estar de gira, los cuatro de Liverpool tuvieron toda la posición y tiempo para desarrollar en el estudio las ideas que hervían en sus privilegiados cerebros, hecho que ya era palpable en obras previas e imprescindibles como Rubber Soul o Revolver: llevaron las posibilidades que ofrecía un estudio de grabación a su máxima expresión, logrando armonías vocales de otro planeta y arreglos inéditos hasta la época y, sin quererlo, abrieron las puertas para la experimentación psicodélica que caracterizó a los alumnos mas aventajados del rock progresivo. Tonadas pop perfectas como «Lucy In The Sky With Diamonds», «Getting Better» o «When I’m Sixty Four» solo pueden ser producto de unas mentes libres de ataduras y presupuestos. Con estas premisas, no es demasiado difícil entender porqué hoy en día ya no hay productos de este calibre.