lunes, 8 de diciembre de 2014

McCartney recordó el shock que sufrió por la muerte de Lennon, al cumplirse 34 años del fatídico 8D.

Fuente: diariouno.com.ar
Paul McCartney habló del “enorme shock” que supuso la muerte de su amigo y compañero de The Beatles John Lennon, asesinado el
8 de diciembre de 1980 en Nueva york por Mark David Chapman.

Al cumplirse el 34º aniversario de aquel magnicidio, la cadena británica ITV emitió el sábado por la noche una entrevista concedida por McCartney al programa de The Jonathan Ross Show.

Durante la conversación, el legendario músico de Liverpool cuenta, entre otras cosas, cómo reaccionó al asesinato de Lennon y cómo habían retomado ambos su relación de amistad después de la amarga separación de The Beatles en 1970.

“Estaba en casa cuando recibí una llamada de teléfono. Era de madrugada, yo estaba en el campo y recibí una llamada de teléfono y fue como... (se echa hacia atrás como si hubiese sido golpeado por algo). Creo que fue así para todo el mundo”, explica McCartney.

“Fue simplemente horroroso –continúa–. No se podía aceptar y yo no podía aceptarlo y durante días no podía imaginarme que se había ido... Fue un shock enorme”

Sir Paul recuerda que, tras recuperarse de la conmoción, debía comunicarle la triste noticia a su entonces esposa Linda, fallecida en 1998, y sus hijos, lo cual también “fue muy, muy difícil... Fue difícil para todos”.

En la entrevista, McCartney, visiblemente emocionado, declara que lo peor respecto a la muerte de su amigo fue saber que el asesino confesó que no tenía motivo alguno para acabar con la vida de John Lennon.

“Una frase se repetía en mi cabeza: ‘El gilipollas de todos los gilipollas’. Me decía: ‘este es solo un gilipollas, este tipo no está siquiera motivado políticamente, es solo cosa del azar”, confiesa el celebrado artista, de 72 años.

“Para mí –insiste en la entrevista televisiva– lo más triste era saber que no lo iba a volver a ver más, que no íbamos a pasar ya ratos juntos”.

Respecto a las difundidas peleas que mantuvieron ambos, las cuales desembocaron en la disolución de The Beatles, McCartney quita hierro al asunto y asegura que las discusiones siempre fueron por “cosas del negocio”.

“Llegamos a un punto –lamenta– en el que éramos muy malos para este negocio. Durante años eso me molestó y durante años pensaba: ‘Oh, yo y John, los rivales acérrimos’ y cosas así”.

No obstante, se declara “muy afortunado” por haber logrado superar sus diferencias con el mítico cantante antes de que fuera asesinado, el 8 de diciembre de 1980.

Todas esas peleas y riñas, dice, acabaron por aburrirlos y volvieron a hablarse, coincidiendo con la época en que sus respectivas mujeres dieron a luz, explicó McCartney.

Al convertirse en padres, bromea, comenzaron a contarse “cosas normales”, como asuntos relacionados con la paternidad o con “recetas para hacer pan”.

“La historia no es la ruptura, que es verdadera, pero no es la parte principal, lo más importante es el afecto que nos teníamos”, destaca McCartney a 34 años de la trágica desaparición física de su compañero
de ruta en la banda más emblemática del rock mundial de todos los tiempos.

Un gatillo que paralizó al rock

John Winston Lennon nació el 9 de octubre de 1940 en Liverpool, Reino Unido. Su padre era marino y abandonó a su familia, mientras que su madre al verse sola lo dejó junto con su hermana. Gracias a su talento artístico accedió a la universidad para cursar la carrera de arte. En su adolescencia, creó su propia banda de skiffle, The Quarrymen, con la que actuaba en el colegio. Poco después formó The Beatles, nombre que lo inmortalizó en el mundo del rock. En junio de 1962 firmaron un contrato con EMI. El productor musical George Martin, pieza clave en el desarrollo de la banda, rechazó al baterista Pete Best y en su lugar ingresó Ringo Starr.

A mediados de los ’60, The Beatles era la banda más famosa del mundo y la mancuerna de compositores conformada por Lennon y Paul McCartney alcanzó grados de virtuosismo. El éxito duró hasta 1970, cuando McCartney se fue del grupo y Lennon comenzó su carrera solista. Fueron 10 años exitosos para el cantante. Hasta que el 8 de diciembre de 1980, él y su mujer, Yoko Ono, regresaban de una fiesta cuando Mark Chapman disparó cuatro tiros en el pecho de John, quien murió mientras era llevado al hospital.