jueves, 13 de diciembre de 2012

'Keep calm and Paul McCartney'

Fuente: elmundo.es


"¿Cuán exitoso puede ser un grupo que mezcle a Black Sabbath con los Beatles? ¿Qué se podría hacer con eso?". Años antes de montar Nirvana, Kurt Cobain le preguntó a
un amigo qué posibilidades tendría si se dedicaba a unir dos de sus grandes referentes musicales.

Al final, metió en la fórmula Nirvana muchas cosas más, desde heroína a Daniel Johnston, pasando por Pixies y Os Mutantes. Pero se podría decir que, aparte de esa vertiente áspera y metalera que siempre tuvieron sus canciones, el pop y la melodía pura fue lo que articuló su música.

Kurt era un melómano apasionado, como demuestran sus cuadernos y diarios, repletos de referencias musicales y listas de sus discos favoritos. En la más conocida, sitúa el 'Raw power' de Iggy & The Stooges en primer lugar, pero también aparece 'Meet the Beatles!', el segundo LP del grupo. Chris Novoselik, bajista de Nirvana, recuerda que, en una ocasión, Cobain estuvo escuchándolo todo el día metido en una bañera y que luego compuso del tirón 'About a girl'. La cuestión es: ¿le habría gustado que Paul McCartney ocupase su lugar al frente de Nirvana?
 
Quizá sí, quizá no, pero del único que se sabe a ciencia cierta que disfrutó en el encuentro de ayer fue Dave Grohl. En varias ocasiones, el batería de Nirvana y fundador de Foo Fighters ha contado cómo aprendió música nada más que con una guitarra y un libro de partituras de Lennon/McCartney y Harrison. En los días previos al concierto de este miércoles, Grohl se empeñó en resaltar hasta qué punto había sido importante el grupo de Liverpool en la conformación del sonido Nirvana.

Siguiendo con ese juego de relaciones, también resulta interesante intentar rastrear las posibles influencias de Nirvana en la última producción de McCartney, aunque también es una misión más complicada. En cualquier caso, con este experimento Sir Paul se une a la heterogénea lista de músicos que se han atrevido a cantar lo que antes sonó en voz de Kurt Cobain, y que en España cuenta con representantes de la talla de Ramoncín, Pitingo y Bebe.