martes, 5 de noviembre de 2013

La factoría de buenas canciones es inagotable con Paul McCartney.

Fuente: lagaceta.com.ar por Guillermo Monti

A no confundirse por la participación de cuatro productores: el control de "New" le pertenece a Paul McCartney de principio a fin. Ronson, Johns, Epworth y el hijo de
George Martin aportan pinceladas sonoras. El concepto del disco, la armonía en la diversidad, pasa por la extraordinaria -e intacta- capacidad de McCartney para escribir, cantar y tocar buenas canciones. Algunas buenísimas.

El piano y la cadencia beatle de "Queenie eye" se enlazan con la autobiográfica "In my way to work" y con la balada acústica "Early days", una página de los días de Paul y John en el viejo Liverpool. Son rasgos nostálgicos pero de ningún modo pesimistas. McCartney luce en forma y canta como si nunca hubieran pasado los años (y ya tiene 71).

"Hosanna" y "Scared" son pura inspiración, bellísimas y profundas melodías en línea con el admirable "Caos and creation in the backyard". Suenan muy distintos a "Alligator" y "Looking at her", composiciones más complejas que remiten al costado más inquieto y experimental de McCartney.

Hay hits, por supuesto -"Save us", "New"-, ejemplos de la mágica facilidad con la que a McCartney le salen estribillos tan felices como pegadizos ("I can bet"). Postales de un disco vital, a la altura de McCartney y de su leyenda.