sábado, 2 de junio de 2012

Siete lecciones de liderazgo de Los Beatles.

Fuente: altonivel.com.mx

Cuando se pregunta cuál fue el género musical de Los Beatles no hay una respuesta concreta más que decir que el grupo de Liverpool fue su propio género. A más de 50 años de carrera, este cuarteto sigue dando de qué hablar, aún tienen canciones en los listados de números más populares y
John, Ringo, Paul y George son leyendas por derecho propio.

De acuerdo con el autor de Inc, John Greathouse, la longevidad de Los Beatles se debe a las dinámicas del grupo que encarnaban los atributos clave que deben estar presentes en cualquier grupo de líderes.

Greathouse ejemplifica la importancia de una buena dinámica de grupo que aproveche las cualidades de cada uno de sus miembros al resaltar las diferencias entre Los Beatles y Flok of Seaguls, dos bandas de Liverpool pero sólo una leyenda.

Los Beatles son una referencia en todos los aspectos de la vida, por ejemplo Richard Courtney y  George Cassidy publicaron “Come Together: The Business Wisdom of the Beatles”, libro en el que señalan que pese aque la banda tuvo una vida relativamente corta, cuando se le compra con otras como los Rolling Stones, en su momento transformaron el mundo.

Leslie Grossman de Women Leadership Exhange incluso destaca que el Cuarteto de Liverpool es un ejemplo claro de porqué hay que tener equipos variados  y porque se le debe de dar una oportunidad de brillar a cada miembro de tu grupo.

Greathouse enlista las ocho características que hicieron de Los Beatles un equipo de líderes, pese a que no fueron los mejores hombres de negocios.

¿Qué otra lección encuentras de Los Beatles que pueda ser aplicada al mundo laboral y a los negocios?



Los cuatro miembros de la banda seguían sin dudar los consejos de su manager, por ejemplo dejar los pantalones de cuero y usar trajes en sus presentaciones. Se dieron cuenta que para tener éxito tenían que ajustarse a su entorno y realidad. Una vez que ya tenían fama y fortuna, se dieron permiso para vestirse de manera estrambótica.

Cuando un equipo inicia debe ajustarse a las realidades de su empresa, las expectativas de los jefes y hacer todo lo posible porque la fricción en el camino al éxito sea la mínima. Una vez que se han alcanzado algunos triunfos, es momento de transformar la realidad.

Ninguna persona es igual a la otra ni tiene las mismas capacidades. Es decir, un equipo de ingenieros puede ser muy bueno en lo que hace, pero no tiene la experiencia para vender o hacer marketing.

Muchos historiadores de Los Beatles señalan que uno de los puntos fuertes de la banda era que sus miembros tenían habilidades distintas que siempre se impulsaban para mejorar sus capacidades.

John Lennon era adepto a los juegos de palabras, Paul McCartney sabía componer tonadas pegajosas, George Harrison aportó un estilo singular de guitarra que rayaba en lo espiritual y obligó a la banda a explorar diferentes géneros, mientras que Ringo Starr era el hombre común talentoso con la que el escucha se podía relacionar.

Es conocido que la legendaria capacidad de Los Beatles para generar tantas canciones número uno de géneros tan distintos se debía a la necesidad que tenían Lennon y McCartney de superar la última canción del otro. 

Ambos luchaban por ganar el lado “A” de cada sencillo pero no dejaban, hasta tiempo después en el ocaso de la agrupación, que esto afectara la unión del grupo.  George Harrison también se alimentaba de esta competencia amistosa para escribir canciones que se compararan con las de John y Paul.

La competencia interna puede ser útil al forzar a un equipo a lograr sus metas, siempre y cuando sea constructiva y saludable.  Un buen líder debe impulsar la rivalidad sana entre los miembros de su equipo y a la vez, moderar para que no se vuelva disfuncional.

Durante y después de la separación de Los Beatles, los miembros de la banda fueron muy claros en lo mucho que se despreciaban. De hecho, esta falta de respeto al talento y habilidades propias fue uno de los factores que llevó al Cuarteto de Liverpool a su fin.

En contraste, mientras fueron un equipo todos los miembros de la banda elogiaban constantemente el trabajo de sus compañeros.

Es indispensable que los grupos tengan admiración mutua para fomentar el respeto, los debates y así proteger la influencia de personas externas.

Para los jóvenes John, Paul y George (luego se les uniría Ringo), la música de 1960 apestaba. Buddy Holly había muerto, Jerry Lee Lewis había matado su carrera al casarse con su prima menor de edad, Elvis Presley estaba en el ejército, Ray Charles cantaba góspel y Chuck Berry estaba en la cárcel.

Los Beatles aprovecharon esta visión compartida y transformaron la industria al retomar los ritmos de los años 50 con nuevas armonías.  Hoy por hoy, se puede decir que el rock and roll es uno antes y después de Los Beatles.

Tener una visión compartida, el Efecto Campanita, es la piedra angular porla que un equipo puede establecer un plan de acción eficaz.

Si un equipo no tiene una meta central y común, no podrá unificar los diferentes puntos de vista y experiencias de sus diferentes miembros.

El buen líder debe venderle las ideas a su equipo e impulsarlos a darlo todo por ellas.

Mientras duraron como banda, Los Beatles siempre mostraron una cara de unidad y apoyo mutuo al público pese a que a puertas cerradas en el estudio peleaban fervientemente por la inclusión de sus letras, arreglos y aportes en las canciones.  Sin embargo, esto jamás llegó a oídos de los tabloides.

Un buen equipo de líderes debe tener esta misma cultura: siempre deben mostrar unión y cohesión frente a los públicos externos.

Las peleas públicas fracturarán al equipo y generarán los típicos bandos en un conflicto.  Tus empleados gastarán energía y tiempo peleando entre ellos en lugar de trabajar en los proyectos en común que tienen.

Mucho del éxito de Los Beatles se debió al impulso de su director creativo y manager Brian Epstein y de su productor George Martin. Sin la visión de estas personas, la banda jamás habría salido de los bares de Liverpool.

Un buen líder sabe distinguir que su equipo tiene talento pero que puede necesitar la ayuda de un experto o trabajar de la mano con otro equipo.

Tener un grupo de asesores, expertos y consejeros ayuda que el equipo central pueda enfocarse en su tarea central.