El quinto beatle. Un título casi nobiliario que ha sido pretendido por unos pocos —el agente Brian Epstein, que diseñó la
marca y la puso en el mercado; el arreglista y productor George Martin, sin el cual no sería posible el sonido intrincado y valiente de las mejores obras del grupo— y adjudicado con demasiada alegría a bastantes más —al pianista Billy Preston, al avispado jefe de prensa Derek Taylor, al asistente-secretario-road manager y nefasto contable Neil Aspinal e incluso al díscolo y mágico futbolista George Best—.
Amigos y compañeros de escuela de arte, Sutcliffe y John Lennon eran confidentes. El segundo, inseguro de sus méritos, envidiaba al primero, brillante, guapo, con maderas de futuro gran pintor y muchas inquietudes culturales. Paul McCartney los envidiaba a ambos —y ya sabemos el tamaño del ego de este tipo: como el estuario del Támesis— porque tenía la sensación de que aquella relación le estaba condenando al “asiento de atrás” (el entrecomillado es de Macca) del grupo musical con el que jugueteaban.
Desde enero de 1960, Sutcliffe tocaba el bajo (un Hofner President que compró con el dinero de la venta de un cuadro) en la banda, que se había llamado Johnny and the Moondogs, luego The Beatals, Silver Beetles, The Silver Beatles y, finalmente, en agosto del mismo año, adquirió la marca que se tatuaría a fuego en la piel de cada ser humano durante la próxima década, The Beatles.
Tras emigrar para ganarse la vida a los antros de Sankt Pauli, en la zona roja de Hamburgo (Alemania), los cinco beatles (Lennon, McCartney, George Harrison, Sutcliffe y Best) bregaron durante casi dos años con público bronco, empresarios sin piedad y noches de tal longitud que sólo podían surcarlas con ayuda de anfetaminas.
Sutcliffe tocaba bastante mal —a veces daba la espalda al público para tratar de disimular su escasa pericia—, pero tenía más actitud que los demás: fue el primero en adoptar pose de rockabilly, con flamante tupé, pantalones de pitillo y gafas Rayban. En las sesiones en directo llamaba la atención y a las chicas les gustaba cuando cantaba a media voz Love Me Tender, el único tema que Lennon y McCartney le cedían.
En el club Kaiserkeller, Sutcliffe conoció a Astrid Kirchherr, una chica nacida en 1938 que estudiaba diseño gráfico y textil, era buena fotógrafa y estaba relacionada con un grupo de jóvenes artistas de Hamburgo seguidores del naciente existencialismo (“exis“, les llamaba Lennon con la reveladora sorna que utilizaba para designar todo aquello que no era capaz de entender). Uno de ellos, el novio de Kirchherr, era Klaus Voorman, otro de los que entrarían en la pugna por ser el quinto beatle —dibujó la cubierta de Revolver (1966)—.
Sutcliffe fue el primer beatle en renunciar a la brillantina, el tupé y la cazadora de cuero y cortarse el pelo a la taza. Estaba tan deslumbrado por el mundo al que Kirchherr le había dado acceso —la búsqueda de un sentido vital a través del arte y la filosofía— que se distanció de los demás beatles y, en julio de 1961, dejó el grupo, obtuvo una beca para hacer un doctorado en una escuela de arte de Hamburgo, volvió a pintar, esta vez lienzos abstractos, y era feliz viviendo con su novia una especie de “cuento de hadas”, como ella afirmaría años más tarde, en el que ambos se intercambiaban ropa como si fuesen la misma persona.
También estaba aliviado por haber roto con los Beatles. La separación fue amistosa y Sutcliffe le regaló el bajo Hofner a McCartney, que a partir de entonces dejó la guitarra y estaba satisfecho de no tener interferencias en su relación con Lennon.
Lennon no fue al funeral y ni siquiera envió flores, pero estaba destrozado. Pasó varios días en casa de Kirchherr, llorando como un crío. Más tarde declararía que Sutcliffe era su “álter ego, un guía, una luz”.
Unos meses después, los Beatles entraron en el estudio para grabar Love Me Do, su primer single y el inicio de una leyenda.
El único “quinto beatle” posible volvió al lado de sus compañeros en 1967. Su foto aparece en la superpoblada portada de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. Es el primero por la izquierda en la tercera fila empezando por abajo.
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