lunes, 21 de julio de 2014

La pasión por el vinilo, un clásico que se renueva.

Fuente: unosantafe.com.ar por Mauricio Centurión

Todo comenzó en 1988, cuando Gabriel Cozzy tenía solo doce años. Una búsqueda errónea definió lo que se convertiría hasta el día de hoy en su pasión.

Cuando en 1988 Cozzy se encontraba en la búsqueda de lo que
formaba parte de la banda sonora de la película Depredador, y la cual era interpretada por el cantante estadounidense Little Richard, en ese entonces no se conseguía mucho material de este intérprete.

“Un día mi hermano me comenta que estaban pasando el tema que yo estaba buscando, pero no era Little Richard el que lo interpretaba, sino que era una banda llamada The Beatles. En esa época yo no tenía ni idea y lo pedí prestado para grabarlo. De ahí nace que ese disco que me prestan, era el Past Master, un álbum doble con todos los simples que la banda había sacado. Y así empezó todo”, relata.

Actualmente la colección de Cozzy suma un total de 800 discos. Si bien es un aficionado y amante de todo lo relacionado con la década de los 60, como ser Little Richard, Elvis.

Para este apasionado de la música, el mundo de los Beatles es un mundo aparte y esto queda reflejado en la compilación de obras que tiene de la mítica banda. “Tengo 114 discos de ellos hasta ahora”, remarcó. A lo largo de su historia como grupo, los Beatles editaron 13 discos. “Yo tengo ediciones de todo el mundo”, agregó Cozzy.


Una búsqueda constante
El coleccionista remarcó que para poder conseguir esta cantidad de material la búsqueda es constante, pero la existencia de internet facilita mucho esta actividad. “En ocasiones aparecen cosas buenas, pero a veces hay que tener paciencia. Realmente algunos son muy caros, por lo que uno compra lo que puede”, explicó.

Una de las joyas con la cual cuenta este coleccionista y fanático de los Beatles es un trabajo titulado Los Beatles Hot Hit, se trata de una edición danesa. La particularidad que presenta este disco es su color, el cual es traslucido. Solo se hicieron 350 copias de este trabajo en el mundo y fue el único que salió en esa parte del mundo.

Las búsquedas van acompañadas de un alto precio, al respecto el disco más caro que este santafesino adquirió también está vinculado a un trabajo de la banda inglesa, “El disco rojo”, del año 73. Por este artículo, de origen japonés, debió desembolsar un total de 1.500 pesos.


La diferencia en la calidad
Al momento de comparar la calidad del sonido que existe entre un tocadisco y los soportes actuales, el experto recalcó que la mayoría de los aficionados no encuentra una diferencia. “Pero el vinilo tiene un sonido con mucho más cuerpo, tanto el CD como el MP3 suenan más metálicos y eso le saca cuerpo al sonido”, explicó.

Cozzi agregó que hasta hace poco tiempo el vinilo había desaparecido de las estanterías de las tiendas de música. Hoy ese elemento volvió a resurgir, para convertirse en un producto exclusivo. En nuestro país, ninguna compañía se dedica a la fabricación de discos, mientras que en Europa nunca se lo dejó de lado y ahora volvió con más fuerza.

“Hubo un tiempo en que la gente los tiraba y no se conseguía, hasta que hace un par de años empezó a resurgir. Por eso al que le guste la buena música yo le recomiendo una buena bandeja, unos buenos vinilos y no se va a arrepentir”, aconsejó el especialista.


Cómo elegir
Al momento de evaluar el estado del disco, una de las primeras cosas que se tiene en cuenta es que la unidad esté en el mejor posible. Por otra parte también están las personas que buscan las etiquetas del centro del disco. “Mucha gente a eso no le da importancia y esta dice todo. Un buen coleccionista busca tener las etiquetas de todos los colores”, aclaró Cozzi.

Los discos que aparecen con el sello de difusión de venta prohibida, que son los que regalaban las radios, son un tema aparte. Ya que se trata de trabajos que nunca salieron a la venta en la calle, por lo cual tienen mayor valor.

“Hace poco conseguí una figura difícil, que es la gira mágica de los Beatles del año 67 nacional, primera edición con una etiqueta de un color beige y tiene el sello de difusión y salió antes que salir a la venta al publico, y esa es una de las joyas que tengo guardadas”, relató el coleccionista.

La pasión que inició de casualidad en 1988 hoy se mantiene intacta. “Yo voy a seguir hasta que el tiempo diga basta”, finalizó Cozzy.